Aditivos alimentarios, ¡fuera!

aditivos templatePublicado en Revista Indualimentos, 2015

En el 2000 el Ministerio de Salud en Chile ordenó la adición de ácido fólico (AF) a la harina para reducir el riesgo de defectos del tubo neural en el embrión, lo que se tradujo en un aumento significativo de glóbulos rojos y ADN en mujeres en edad fértil. Ello fue un buen ejemplo de cómo el uso de ADITIVOS NATURALES, en este caso ácido fólico, pueden mejorar las propiedades de un alimento. Posteriormente, la industria fortificaría otros alimentos adicionándoles aditivos naturales como calcio, fibra y Omega 3, entre otros. El problema está en los ADITIVOS SINTETICOS que hoy utiliza la industria, como el glutamato monosódico, amarillo crepúsculo, tartrazina, azul brillante, rojo allura y benzoato sódico. ¿Le suenan conocidos?

Pese a que el Reglamento Sanitario de los Alimentos, elaborado por el Minsal, establece en su artículo 140 qué tipo de aditivos sintéticos pueden utilizarse, siguiendo las buenas prácticas de producción y estipulando los límites máximos de adición a los alimentos, expertos del mundo médico han alzado la voz para advertir sobre los efectos toxicológicos que algunas de estas sustancias pueden ocasionar en el organismo. Principalmente, en lo referido a los edulcorantes, los colorantes y los conservantes.

De hecho, algunos especialistas asocian el consumo diario de aditivos sintéticos con enfermedades tales como obesidad, diabetes, hiperactividad, alergias alimentarias, autismo, colesterol alto, esclerosis múltiple, cáncer y debilidad del sistema inmunológico, además de Alzheimer. Aunque no se ha comprobado científicamente que alguno de estos ingredientes puede gatillar estas enfermedades, tampoco se sabe qué es lo que ocurre cuando introducimos en el cuerpo una dosis diaria de estos aditivos.

Hay que considerar que las pruebas y procesos burocráticos necesarios para que un aditivo sintético salga al mercado, se realizan en animales y durante un período de tiempo que ignoramos. Por lo tanto, nadie sabe qué impacto tienen estas sustancias en la salud de los humanos a largo plazo.

Por este motivo, los profesionales médicos ya están recomendando que si un alimento de consumo diario tiene más de 5 diferentes aditivos sintéticos, “no lo coma”. Incluso, algunos expertos van aún más lejos y sugieren que si el alimento no viene directo de la tierra o el mar, “no lo consuma”. Por algo colorantes como el amarillo tartrazina (E102) ya fue prohibido en Noruega y Suecia.

*Si quieres leer el artículo completo, contáctame. Reserva del contenido según derechos del autor.