Ensayos y errores de la estrategia energética de Chile

gas naturalPublicado Universia Knowledge@Wharton, 2010

Cuando en 1995 Chile decidió importar gas natural desde Argentina y firmó el protocolo de integración gasífera con el vecino país, fue la mejor muestra de los ensayos y errores de la estrategia energética del país. Hasta esa fecha “Chile se abastecía en un 65% de hidroelectricidad”, precisa Alfonso Guijón, jefe de Proyectos de Poch Ambiental -consultora chilena de ingeniería y proyectos ambientales-, pero con la promesa de que el hidrocarburo sería más barato y menos contaminante, la industria local se lanzó a la construcción de gasoductos y plantas termoeléctricas a gas natural. Adicionalmente, el país adaptó sus complejos eléctricos para operar a base del hidrocarburo, lo cual supuso inversiones millonarias…un error que más tarde le costaría muy caro al país.

De forma paralela, el Gobierno aprobó leyes para promover el consumo de gas natural y desalentar las centrales hidroeléctricas, transformando al nuevo suministro energético en una política de Estado. Se firmaron contratos a 20 años y más para generar el 40% de la energía eléctrica a partir de gas natural, y así cubrir los requerimientos de un sinnúmero de clientes residenciales, establecimientos comerciales, industrias y empresas.

Según datos de la Comisión Nacional de Energía (CNE) de Chile, ya en 2003 más del 50% de la energía eléctrica que se consumía en el país, se generaba a través de centrales eléctricas alimentadas por gas natural. Sin embargo, esta situación no hizo más que aumentar la dependencia energética de Chile con Argentina, consolidando a la nación trasandina como su única y principal proveedora. Este vínculo se rompería un año después dejando a Chile con millonarias pérdidas y en un precario escenario energético.

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