Espirulina: Poderosa y eficaz microalga

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Publicado en Revista Indualimentos, 2014

Los aztecas fueron grandes consumidores de espirulina, quizás esta alga fue la responsable de tanta genialidad, impulsando al principal imperio antiguo del año 1325 a construir su famosa ciudad Tenochtitlán, reconocida por los expertos como el centro urbano mejor planificado de toda la antigua civilización americana y dejando de paso un importante legado arquitectónico, literario, musical, político y religioso.  

“De hecho, los aztecas recolectaban la espirulina en los alrededores del lago Texcoco (México) para su consumo regular. Sin ir más lejos, hoy existen tribus en Africa que la recolectan y la consumen como parte de su dieta normal”, explica Patricia Gómez Vergara, Directora del Grupo de Investigación Microalgal FICOLAB, Departamento de Botánica, Facultad de Ciencias Naturales y Oceanográficas de la Universidad de Concepción.

Declarada en 2013 como “el alimento del milenio” por la Unesco y recomendada por la OMS (Organización Mundial de la Salud) dadas sus valiosas propiedades nutricionales, la espirulina de a poco se ha ido ganando un importante lugar en la escena local de los alimentos y en medio del imparable desarrollo de nuevos alimentos funcionales y suplementos naturales. Ello gracias también al entusiasmo de muchos vegetarianos, veganos y todos aquellos que siguen la tendencia del “Wellnes”, que ven en el alga la posibilidad de complementar en forma saludable su dieta alimenticia.

Pero, ¿ qué hace tan especial a esta alga de color azul-verde para que los especialistas recomienden su ingesta diaria?,  a juicio de la experta, la espirulina es una muy rica fuente de hierro y carotenoides (antioxidantes). “También aporta cantidades importantes de un pigmento azul (ficocianina) con un potente poder antioxidante, que permite prevenir una serie de enfermedades asociadas a la producción de radicales libres. Sin embargo, su principal atributo nutricional es, sin duda, su altísimo contenido de proteínas, el cual puede llegar al 60% de su biomasa, siendo mayor al de cualquier otro alimento del mundo vegetal”.

La proteína de la espirulina es además una proteína de muy buena calidad, enfatiza Gómez, “similar a la caseína (la proteína de la leche), ya que contiene todos los aminoácidos esenciales”. Finalmente, esta alga multivitamínica contribuye a la pérdida de peso, gracias a dos mecanismos: su contenido de fenilalanina se encarga de actuar a nivel cerebral, bajando la ansiedad por comer, mientras que su contenido de ácido algínico mantiene la sensación de saciedad a nivel estomacal.

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