Fin a las espinas en las tunas

tunasPublicado en Revista Indualimentos, 2014

Pese al buen sabor y sus benéficos aportes nutricionales para la salud, el consumo de la tuna en Chile, también conocida como Nogal, ha ido en picada, debido principalmente a sus espinas remanentes. La necesidad de pelar el fruto para comerlo, ha gatillado que el consumidor se desincentive a la hora de comprar la fruta. Lo anterior viene a ser un balde de agua fría para el mundo de la nutrición, considerando que la tuna es muy rica en aminoácidos, contiene fibra, minerales, magnesio, hierro, vitaminas B y C, agua, proteínas y carbohidratos, además de betacaroteno. Incluso, las últimas investigaciones sugieren nuevos e importantes usos medicinales en el tratamiento para combatir la diabetes.

Este evidente desgano del consumidor frente al fruto motivó el desarrollo de un innovador proyecto que busca reemplazar la cáscara de la tuna por una nueva tecnología. Se trata de una película comestible hecha a base de polímeros que permite consumir la fruta en forma directa, más fácil y sin perder sus atributos organolépticos (aroma, sabor, color) y nutricionales. En la iniciativa participa la Universidad de Santiago de Chile (USACH) y el FIA (Fondo de Innovación Agraria), además de productores de Til Til.

“La cubierta comestible asegura la estabilidad microbiológica y bioquímica del alimento”, enfatiza Laura Almendares, investigadora y académica del Departamento de Ciencia y Tecnología de los Alimentos de la USACH, quien lidera el proyecto, “y es un producto Ready  to Eat y IV Gama, tendencia que se ha venido dando con fuerza en el mercado de las frutas y hortalizas. Los consumidores ya no quieren o no pueden destinar tiempo para preparar sus frutas y hortalizas, y están prefiriendo aquellas que ya están listas, que vienen frescas, trozadas y envasadas para sólo llegar y comerlas”.

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