Lecciones de la ley de etiquetado de los alimentos

lecciones ley de etiquetadoPublicado en Revista Indualimentos, 2014

Si bien la Ley de Etiquetado de los Alimentos fue promulgada en 2013, ésta acumuló tal cantidad de críticas, tanto de entidades locales como internacionales, que el Ministerio de Salud se vio obligado a derogar el reglamento con el fin de mejorarlo, poniendo una pausa de dos años. Esto significa que recién en 2016 la industria contará con la norma definitiva. Mientras tanto, las empresas de alimentos que ya habían comenzado a trabajar en el nuevo etiquetado perdieron millones de pesos.

No hay caso. La Ley de Etiquetado de los Alimentos, también conocida como Ley Súper 8, sigue dando que hablar. Su desarrollo captó especial interés de los actores de la escena local, quienes se reunieron para debatir en forma acalorada sus principales lineamientos, algunos aportando sólidos argumentos y otros quejándose por no haber sido incluidos en tan importante discusión. Pese a estas dificultades, la polémica normativa logró ver la luz y fue promulgada en 2013.

No obstante y a poco andar, la nueva normativa fue foco de numerosas críticas que aludían a ciertas incoherencias. Entre las incongruencias que fueron detectadas, los dardos apuntaron especialmente al mensaje “Alto En”, dado que a juicio de los expertos de la industria, el consumidor tiende a relacionar esta descripción con un rasgo positivo como “alto en vitaminas”, “alto en fibra” o “alto en calcio”. ¿En síntesis?, la nueva ley inducía a la confusión en el consumidor. “Sin duda, una clara muestra de falta de previsión y estudios por parte del Minsal, quien perjudicó el bolsillo de los productores”, aseguraron algunos actores de la industria.

Hoy, a siete meses de entrada en vigencia de la polémica ley, las críticas de la industria continúan y éstas apuntan a que los consumidores tiene problemas para entender adecuadamente el mensaje, dado que la mayoría de los productos están etiquetados en base a 100 gramos, lo que no representa el consumo diario de una persona. ¿Logrará esta normativa ser un eficaz mecanismo de información para los consumidores, y de paso, mejorar los hábitos alimenticios de la población en Chile?

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