¿Limones?, sin pepas por favor!

limones sin pepasPublicado en Revista Indualimentos, 2013

¿Se imagina poder disfrutar de limones o mandarinas sin ninguna pepa?, no sólo los consumidores estaríamos felices sino que también la industria gastronómica, considerando que ésta a diario utiliza el limón como un valioso e insustituible ingrediente para mejorar la calidad y presentación de sus platos. Yendo aún más lejos, los exportadores chilenos de cítricos aumentarían su competitividad, “dado que hoy el principal factor de calidad en los mercados internacionales es precisamente la fruta sin pepas, y aquella que tiene semillas o pepas es castigada en el precio, o bien, los destinos de exportación no la reciben”, sentencia Johana Martiz, profesora de la Universidad Católica.

Justamente, la actual producción de limones y mandarinas en Chile tiene pepas. Pese a que nuestro país ha reaccionado frente al crecimiento de la demanda internacional de cítricos y ha aumentado la superficie plantada incorporando mayor diversidad de especies, ello ha dado origen a una nueva problemática. “Al combinar las variedades a través de la polinización cruzada, la fruta se llena de pepas”, asegura Mártiz.

Dicho dilema motivó a la docente a investigar, y junto a un equipo de expertos, dieron forma a un proyecto único en su tipo, que apunta justamente a desarrollar variedades de limones y mandarinas sin pepas o con muy pocas semillas, además de generar especies propias y adecuarlas a los requerimientos de los mercados internacionales.

El emprendimiento data del 2005, año en que en ya se comenzaba a sentir el problema de las pepas en los cítricos, detalla Mártiz. Desde entonces hasta la fecha el equipo de Mártiz ha obtenido valiosos avances en el proyecto. “Durante la etapa I+D del programa de mejoramiento desarrollamos protocolos y técnicas, tales como fusión de protoplastos, irradiación mediante rayos Gamma e hibridaciones para la obtención de material genético nuevo”, describe. “Lo más importante es que a través de estas técnicas obtuvimos las primeras selecciones de plantas con frutas con pocas o nada de semillas”.

Hoy (2013) estas especies están en etapa de propagación y serán llevadas a terreno en primavera para hacer la evaluación comercial. Esta nueva etapa debiera extenderse por cinco o siete años, y si todo sale bien y las plantas presentan un buen comportamiento y una adecuada adaptación a las condiciones edafoclimáticas locales, podremos contar con nuevas variedades chilenas de mandarinas y limones.

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