Tesoros que el Ladrón no puede robar

Una de las tantas cosas que dijo el Maestro Jesús cuando encarnó en la Tierra fue: “Acumulen en esta vida tesoros que el ladrón no pueda robar”. Al decir eso, Jesús se refería al conocimiento y la sabiduría. Y uno de los tantos conocimientos que andan dando vuelta por el Universo es: con nuestros pensamientos, sentimientos y emociones estamos reensamblando, reorganizando y recreando nuestra realidad física día tras día, cada segundo de nuestras vidas.

Lo anterior implica que si queremos tener una vida feliz y saludable, tenemos primero que aprender a controlar nuestros pensamientos. El peor enemigo de uno no es el jefe, ni el profesor, ni el director, ni el colega, ni el pariente, ni el gobierno, ni Donald Trump. El peor enemigo de uno es UNO MISMO, porque vivimos pensando negativamente y así creamos preocupación, miedo y angustia, boicoteando cada oportunidad de cambio o mejora que se presenta en nuestro camino.

Nosotros somos los únicos responsables de nuestros propios pensamientos, nadie más piensa por nosotros. Entonces, así como creamos caos en nuestra mente, también podemos crear paz, armonía, confianza, salud y prosperidad. Cuando se dice que el Ser Humano es un ser con un potencial divino, eso es absolutamente cierto. Nosotros tenemos la capacidad de liderar nuestras vidas creando y atrayendo exactamente lo que queremos para nosotros. Pero para ello se requiere control mental.

Profundizando en el control mental

Es importante controlar nuestros pensamientos, porque éstos producen las emociones y sentimientos que experimentamos cada día. Ahora bien, es imposible controlar todas las ideas que emanan de nuestra mente las 24 horas, ya que según los expertos son más de 70.000 pensamientos los que nos asaltan cada día. Pero cuando nos demos cuenta de que estamos pensando algo poco amable respecto de nosotros mismos, podemos eliminar el efecto negativo de ese pensamiento y cambiarlo por una idea constructiva que ayude a nuestro espíritu.

A modo de ejemplo, si estoy consciente de que estoy pensando: “No voy a poder”, podemos neutralizar la vibración negativa de ese pensamiento. Aquí es importante explicar que en el Universo hay otro gran conocimiento que es la Ley de la Vibración. Todo vibra en el Universo, la naturaleza vibra, los animales vibran, los colores vibran, el sonido vibra, el pensamiento vibra, la palabra vibra y la acción también tiene una vibración. Cuando hablamos de vibración del pensamiento, imaginemos un bumerang que al arrojarlo con fuerza el Universo, éste lo recibe y luego nos lo envía directo a nosotros con mayor fuerza aún.

En otras palabras, la vibración es la energía que emitimos cuando estamos pensando en algo. Cuando nos sentimos contentos y en paz, estamos vibrando alto o en forma positiva y estamos atrayendo más experiencias que nos darán goce. En contraste, si sentimos miedo estamos vibrando bajo o en forma negativa y ello atraerá más experiencias que nos causarán la misma emoción.

Como decíamos antes, si ya nos dimos cuenta de que estamos pensando “No voy a poder”, inmediatamente decimos “Cancelado” tres veces (en voz alta o mentalmente) y así neutralizamos la vibración negativa de esa idea. Luego, podemos pensar “Yo siempre puedo, siempre”. Y así con todos los pensamientos de miedo e incertidumbre que lastran nuestro diario vivir.

“No tengo energía”    =  “Cada día tengo más energía” o “YO SOY Energía”

“Mi salud es mala”   =  “Cada día tengo más salud”  o  “YO SOY Salud”

“Estoy viejo”             =  “Cada día soy más joven”   o  “YO SOY Juventud”

“No tengo trabajo”     =  “Tengo un nuevo y próspero trabajo” o “YO SOY prosperidad”

“No tengo plata”  =  “Cada día atraigo más dinero” o “YO SOY abundancia”

Saber elegir los nuevos pensamientos

El ideal es llegar a trabajar con el “YO SOY”, porque se trata de una combinación de palabras muy poderosa. Es la frase que más utilizó Jesús al entregarnos sus enseñanzas, dado que el “YO SOY” refiere directamente al Cuarto Chacra del Corazón, que encierra a su vez la verdad “El Amor es Poder Divino”.

Pero si tú por ahora no resuenas con el “YO SOY”, lo sientes muy grande o no te acomoda, está bien, no hay problema. La idea es elegir un pensamiento (siempre positivo y en tiempo presente) que resuene dentro de tí, te produzca goce y sientas que es la verdad absoluta.

A modo de ejemplo, si estás trabajando con “YO SOY abundancia”, pero al pensar esto sientes la escasez en tu vida, ya sea porque te quedaste sin trabajo o te han reducido las horas laborales, pensar “YO SOY abundancia” no te servirá de nada. Ello porque estás transmitiendo la energía que sientes en tu corazón y que es miedo. Quizás por ahora pensar “Hay nuevas y atractivas oportunidades laborales para mí”, estará mejor y más alineado con la vibración de tu espíritu.

Con el tiempo, y una vez que sientas más confianza respecto de tu situación, podrías cambiar la anterior frase por “Tengo un nuevo y maravilloso trabajo que me brinda seguridad y prosperidad”, y así hasta llegar a resonar con el “YO SOY abundancia” o “YO SOY prosperidad”.

En consecuencia, el secreto para atraer lo que uno quiere a su vida, mediante el control mental, es elegir pensamientos que nos brinden felicidad, sintiendo que lo que estamos pensando es posible para nosotros y que lo merecemos por el solo hecho de haber nacido en este planeta. En síntesis, al pensar hay que sentir fé y júbilo, y la mejor forma de comprobar que lo estás haciendo correctamente, es sentir tranquilidad y felicidad después de haber trabajado con tus pensamientos.

Esto no tiene que convertirse en una tarea tediosa para nosotros, bien lo podemos convertir en un juego e imaginar que somos niños. Es en verdad muy divertido empezar a desechar verdades falsas con las que crecimos siendo niños y arrastramos hasta el día de hoy, y poner en su lugar otras ideas que deseamos se manifiesten y conviertan en realidad.

Verdades Falsas

Sin duda, la primera programación que recibimos cuando somos niños tiene un efecto muy poderoso en nuestra biología. Crecimos con la idea de que a los 50 años comienza la vejez y a los 60 años ya eres un viejo, porque es la edad en que te jubilas. Así, aparecen los “achaques propios de la edad y las enfermedades”. PERO ESTO NO TIENE POR QUÉ SER ASÍ. Sin embargo, la humanidad ha pasado siglos y siglos vibrando en esa dirección, hasta convertir esa frecuencia en una realidad material indiscutible. ¿Se imaginan cómo sería este mundo si todos pensáramos y de verdad creyéramos “Cada día soy más joven”?, con certeza el mundo tal como lo conocemos no existiría y todos seríamos más saludables y felices.

El Kybalion, un libro muy antiguo y sabio que compila las principales Siete Leyes Universales, plantea en su tercer capítulo “El principio de la Vibración”, lo siguiente: se ha demostrado que al cabo de un año nuestro cuerpo ha renovado completamente todos sus átomos y después de seis a siete años, tenemos un cuerpo absolutamente nuevo. Entonces, si nuestro cuerpo siempre se está regenerando, ¿qué hace que envejezca o se deteriore? … los pensamientos que emanan de nuestra mente.Lo que lleva a los átomos a reagruparse y a producir cambios en el cuerpo es el tipo de vibración que gobierna nuestra mente”, dice el Kybalion.

Lo anterior significa que si decidimos pensar que al llegar a los 50 o a los 60 años estaremos en nuestro mejor momento, nuestro cuerpo responderá brindándonos vitalidad, lozanía y salud. Ello es muy relevante, porque implica que ahora cada uno puede calibrar su propio reloj biológico y decidir cuándo se hará viejo.

Los yoguis en la India llegan en excelente estado de salud a cumplir los 100 o 120 años, y no es solo por el hecho de que practiquen yoga o sean vegetarianos. Eso es lo externo, lo más importante es lo que ocurre al interior de ellos, lo que gobierna sus mentes. LOS YOGUIS NO PIENSAN EN ENVEJECER, y en cambio, el paso del tiempo para ellos es un elixir que los motiva a adquirir más conocimiento y sabiduría.

La Salud

Hoy en día las enfermedades no se producen por un solo y único factor. Estos son multifactoriales, lo que implica que son causadas por una serie de factores: cómo nos estamos alimentando, cómo nos estamos hidratando, cómo estamos respirando, cómo nos estamos relajando, cuánto y cómo nos estamos ejercitando, entre otros aspectos. Con todo, y como ya lo dijimos antes, lo más importante es lo que está ocurriendo en nuestro interior, lo que estamos pensando y sintiendo.

Cuando el espíritu sufre mucho y la mente no es capaz de gestionar o controlar este dolor, rápidamente éste pasa a nuestro cuerpo físico, detonándose el desequilibrio o enfermedad. Es importante explicar aquí que el Ser Humano está conformado por 7 cuerpos: cuerpo físico, cuerpo vital, cuerpo mental, cuerpo causal, cuerpo astral, alma y espíritu (más adelante en otro artículo explicaremos la diferencia entre alma y espíritu).

Por ejemplo, si una persona cuando estaba en el colegio aprendiendo a multiplicar, era reprendida por el profesor por equivocarse fácilmente, burlándose de él y ridiculizándolo frente e todos sus compañeros, claramente esto es un trauma que queda registrado en su espíritu. Si ya de adulta, la persona en vez de comprender la inconciencia en el actuar de aquel profesor, perdonarlo y soltar esa experiencia, insiste en traer al presente continuamente esa experiencia dolorosa, con toda la carga emocional que implica (impotencia, vergüenza, tristeza), con certeza esa persona terminará enfermándose, aunque lleve un estilo de vida súper saludable.

En consecuencia, cada vez que enfermamos tenemos que hacer un viaje al interior y preguntarnos: ¿por qué me he enfermado?, ¿qué es lo que me está molestando?, ¿qué es lo que aún no he resuelto en mi vida?, ¿a quién tengo que perdonar?, ¿qué es lo que tengo que aprender? Si ya detectamos lo que tenemos que resolver en nuestras vidas, pongamos manos a la obra. La psicología actúa muy bien sobre el cuerpo mental, la acupuntura es muy eficaz para intervenir sobre el cuerpo vital, así como la reflexología y otras tantas terapias alternativas. Todas cumplen con el mismo propósito: desbloquear y ayudar a la armonía del espíritu.

El proceso de sanación física se acelera aún más si realizamos un trabajo de control mental sobre nuestros pensamientos, sintiendo de verdad y desde nuestro corazón que “Cada día tengo más salud” o “Mi cuerpo responde a mis pensamientos y cada día mejora más y más”, hasta llegar a vibrar con el “YO SOY salud”. 

Pongamos, entonces, todo este valioso conocimiento en práctica. Hoy es más necesario que nunca, porque estamos viviendo tiempos muy difíciles, y aceptamos todo lo que nos cuentan los noticieros y los desastres e injusticias que ocurren a nuestro alrededor. ¿Resultado?, nos preocupamos, nos angustiamos, nos estresamos y boicoteamos nuestra propia tranquilidad.

Tratemos de enfocarnos más en nuestro interior, en lo que queremos para nuestras vidas. Este trabajo requiere de práctica diaria. Es posible controlar la mente y crear un regazo de paz, armonía y confianza en nosotros mismos, de tal forma que los problemas que enfrentamos en nuestro diario vivir no nos derrumben. La mente, o nuestro Ego, tiene que estar al servicio de nuestro espíritu, el cual siempre quiere ser joven, feliz, libre, saludable y próspero. Así sea para todos.